GIULIANA CHIAPPE
EL UNIVERSAL
Esos olvidos importantes y recurrentes que asaltan a la gente
joven pueden ser algo más que simples despistes. Además
de distraídos, pueden estar sufriendo de pérdida
de memoria por estrés.
Esta desmemoria no tiene relación con la que se sufre
durante la tercera edad y que se relaciona con enfermedades
degenerativas cognitivas. Sin embargo, aunque no es una patología
como la demencia senil o el alzheimer, cuando la pérdida
de memoria por estrés provoca olvidos importantes o incide
desfavorablemente en el rendimiento estudiantil o laboral,
es urgente buscar ayuda especializada y atacar el problema
de dos maneras: con manejo de la presión emocional y
con técnicas de ejercicio de memoria.
La sicóloga clínica María Olivia Goncalves
y la médico siquiatra Astrid Matute han observado que
"cada vez con más frecuencia, las personas pierden la
memoria a edades más tempranas". Explican que recientemente
han tenido "pacientes veinteañeros con problemas graves
de memoria porque están saturados de actividades y de
responsabilidades".
Goncalves asegura que, con las técnicas adecuadas y
ejercicios cognitivos, estos problemas se revierten pero,
si no se atacan profesionalmente, puede producirse un daño
cerebral que puede llegar a afectar tanto la memoria reciente
como la remota -referida a eventos y personajes de la infancia
y juventud-. Para ayudar en este aspecto, mañana dictarán
un taller (información por el teléfono 0212-272.4759)
en el hotel Paseo Las Mercedes para adquirir herramientas
prácticas y efectivas que mejoren el funcionamiento cerebral
y la memoria.
La sicóloga enumera algunos síntomas que surgen
en casos graves de pérdida de memoria por estrés:
irritabilidad, descenso en el rendimiento laboral o académico,
confusión de direcciones de lugares que frecuenta y olvidos
importantes.
Cuando las lagunas mentales surgen por enfermedades cognitivas
como alzheimer o demencia senil, no se puede revertir. Pero
sí es posible prevenirla o demorar sus efectos. Esto
se logra con ejercicios simples como crucigramas, rompecabezas,
sudokus y lecturas y con técnicas de rehabilitación
especializadas. "Incluso se está estudiando la llamada
reserva cognitiva, que consiste en cosas que se pueden hacer
a lo largo de la vida para prevenir problemas en la tercera
edad, y que comienza con estimulación desde el vientre
materno y, posteriormente, con fomentar la vida social e instruirse",
afirma Goncalves.