DR. PEDRO DELGADO
Cerebro y drogas
Las drogas son sustancias químicas que actúan sobre
el cerebro interfiriendo con la comunicación entre las
neuronas. Algunas drogas, como la marihuana y la heroína,
pueden activar las neuronas porque su estructura química
imita la de un neurotransmisor natural. Aunque estas drogas
imitan las sustancias químicas naturales del cerebro,
no activan las células nerviosas de la misma manera que
los neurotransmisores naturales y hacen que se transmitan
mensajes anormales. Otras drogas, como las anfetaminas o cocaína,
pueden provocar que las células nerviosas liberen cantidades
inusualmente grandes de neurotransmisores, esto provoca que
el mensaje entre las células se amplifique: esto se puede
describir como la diferencia entre alguien que susurra algo
en el oído y alguien que grita con un micrófono.
Todas las drogas de abuso activan el sistema de gratificación
del cerebro por medio del neurotransmisor: Dopamina. Cada
vez que este circuito de gratificación se activa, el
cerebro nota que algo importante está pasando, que debe
recordar y repetir. Esto provoca que la persona tienda a repetir
el consumo una y otra vez, sin pensar. Esta es la base de
la adicción que es la repetición de una conducta
sin pensar. Cuando se consumen ciertas drogas de abuso, se
puede liberar de dos a diez veces la cantidad de Dopamina
liberada por recompensas naturales. En algunos casos, esto
ocurre casi inmediatamente y los efectos duran mucho más
que aquellos producidos por recompensas naturales. El efecto
sobre el circuito de gratificación del cerebro es mayor
que el producido por comportamientos naturales de gratificación
como el comer y el sexo. El efecto de una recompensa tan poderosa
motiva a las personas a consumir drogas repetidamente. Cuando
se estimulan las células nerviosas con excesiva Dopamina,
el cerebro se acostumbra a su presencia y no responde de manera
natural. La sensación de placer que provoca la Dopamina
ya no se siente de la misma manera y se pierde la capacidad
de sentir placer. Esto le ocurre a todos los adictos, que
sienten la necesidad de consumir la droga, pero ya no sienten
placer. Es por eso que el adicto con frecuencia se siente
triste, sin vida y no puede disfrutar de las cosas que anteriormente
le producían placer. Necesita tomar cantidades más
grandes de la droga para intentar recrear la sensación
de euforia de la Dopamina y aun así no lo logra. Este
efecto se conoce como tolerancia.
El abuso de drogas a largo plazo puede provocar cambios en
los hábitos y en la memoria. El cerebro aprende usualmente
por repetición (hábitos) y por memoria. Estos mecanismos
están comprometidos en la adicción. El cerebro "aprende"
el hábito del consumo y lo fija en la memoria por lo
que muchos estímulos ambientales terminan siendo asociadas
con la experiencia de la droga y pueden disparar deseos incontrolables
en el usuario cuando se ve expuesto a ellos o a cualquier
señal ambiental que recuerde el consumo aun cuando la
droga no esté disponible. Este aprendizaje es fuerte
y puede reaparecer muchos años después de haber
dejado de usar drogas, llevando a una recaída.
*Humana Telfs. : 0212- 550.0829 - 985.2222