De pescados. El tamaño sí importa.
Según Luis Miguel Delfino, director general de Piccolo
Restaurant, la norma es "mientras más grande es el pescado,
menos sabor". El mero y el dorado no deberían pasar de
4 kilos. El mero debe lucir algunas vetas rojas en la superficie,
como indicativo de frescura. Ya cocinado, jamás debe
saber amargo y debe desmenuzarse con el tenedor.
Calamares y langostas. También es mejor
que sean pequeños. En el caso de los calamares, dice
Delfino, "los mejores son los llamados chipirones" y el que,
frente a la pecera de un restaurante, escoge la langosta más
grande, no sabe bien lo que hace. "Debe seleccionarse la que
más se mueva y de un tamaño pequeño".
Camarones. Es difícil detectar si no
están frescos, pero existe una regla que no falla: mientras
más transparente esté la carne, mejor. Los ojos,
como los pescados, deben estar saltones y nada opacos.